viernes, 6 de noviembre de 2015

La divina comedia audiolibro


Actividad para 2º de bat


1. Lee el siguiente texto y escribe en una o dos líneas el tema.
La detención de tres sospechosos de estar listos para cometer atentados y tener acceso a armas eleva a 60 el número de presuntos yihadistas arrestados en España en lo que va de año, y 27 más en otros países, pero relacionados con el reclutamiento de individuos para el Estado Islámico en España. Más de 600 han sido detenidos en este país desde 2004. Sorprende que con tal nivel de intervención antiterrorista no se produzca una explicación más amplia del Gobierno acerca de si se trata esencialmente de actuaciones tempranas para poner fuera de la circulación a elementos sospechosos —como parece— o si es que se registra también ahora un aumento particularmente peligroso de la actividad yihadista. (Editorial, El País)






2. Lee el siguiente texto y define las palabras subrayadas en su contexto.
No sé cuándo, pero en algún momento esta época empezó a confundir cinismo —esa forma burguesa y aceptada del maltrato— con inteligencia. Vivimos unos años en los que se entronizan frases como las de Don Draper, el personaje de Mad Men, un publicista repleto de fijador capilar que regurgita frases como: “Lo que vos llamás amor lo inventamos tipos como yo para vender medias”. Lo siento, Don. En mi orilla nunca estuvimos interesados en tus medias. Tu frase de calendario desilusionado no me sirve. (Leila Guerriero, El País)
Regurgita:






Orilla:






3. Enuncia en una o dos líneas una idea original relacionada con el texto anterior sobre la que podrías sustentar una opinión personal.









4. Analiza la estructura morfológica de las siguientes palabras y di de qué tipo son:



desterrados:






bicharraco:






intercambiásemos:



viernes, 30 de octubre de 2015

Contenidos de Lituni primer trimestre

La Biblia:


La Biblia es el conjunto de los libros sagrados del pueblo hebreo y el texto de mayor influencia y difusión en la cultura occidental. Lo que llamamos Biblia con un título griego que significa libros o papiros es una colección de textos que fueron fijándose por escrito a lo largo de un tiempo muy dilatado, desde el X aC hasta el II d C.
no es un libro unificado ni por sus autores, fechas, ni estilo literario. Está compuesto en tres lenguas: hebreo, arameo, y griego. Ofrece géneros muy diversos: poemas épicos, historia, narrativa, epístolas, lírica… Los libros más antiguos mantienen lazos con literatura egipcia y mesopotámica y los más recientes presentan conexiones con la literatura griega.
Desde un punto de vista histórico, tras los mitos del origen, en la Biblia se narra desde el momento en que las tribus semíticas llegan hasta Canaán, tierra de camino entre Egipto y
Babilonia, guiados desde Oriente por Abraham; continúa con la época d e Ramsés II, cuenta cómo fueron liberados por Moisés y llevados hacia la tierra prometida tras cuarenta años por el desierto, hasta la llegada a Israel. Relata la destrucción de Jerusalén y la nueva deportación. Habla de la ocupación romana y concluye con la vida y los años de predicación de Jesús.





Existen varias versiones acerca de la afrenta que ocasionó que la esposa de Minos, Pasífae, tuviera la necesidad de unirse al toro de Creta. La versión más extendida dice que Minos, hijo de Zeus y de Europa, pidió a Poseidón apoyo para suceder al rey Asterión de Creta frente a sus hermanos Radamantis y Sarpedón y ser reconocido como tal por los cretenses. Poseidón  lo escuchó e hizo salir de los mares un hermoso toro blanco, al cual Minos prometió sacrificar en su nombre.Sin embargo, al quedar Minos maravillado por las cualidades del hermoso toro blanco, lo ocultó entre su rebaño y sacrificó a otro toro en su lugar esperando que el dios del océano no se diera cuenta del cambio. Al saber esto Poseidón, se llenó de ira, y para vengarse, inspiró en Pasífae un deseo tan insólito como incontenible por el hermoso toro que Minos guardó para sí.

El castigo de
Poseidón continuaba. El Minotauro sólo comía carne humana, y conforme crecía se volvía más salvaje. Cuando la criatura se hizo incontrolable, Minos ordenó a Dédalo construir una jaula gigantesca de la cual el Minotauro no pudiera escapar. Dédalo entonces construyó el laberinto, una estructura gigantesca compuesta por cantidades incontables de pasillos que iban en distintas direcciones, entrecruzándose entre ellos, de los cuales sólo uno conducía al centro de la estructura, donde el Minotauro fue abandonado
A la par que el laberinto encerraba al Minotauro, uno de los hijos de Minos, Androgeo, fue asesinado en Atenas después de una competición olímpica donde quedó campeón. El rey de Creta declaró la guerra a los atenienses. Minos atacó el territorio ateniense y, ayudado por la peste que azotó a los asediados, conquistó Megara e hizo rendir a Atenas. La victoria de Minos imponía varias condiciones por la rendición, y se dice que el oráculo de Delfos fue quien aconsejó a los atenienses a ofrecer un tributo a Creta. Así, una de las condiciones emergentes era entregar a siete jóvenes y siete doncellas como sacrificio para el Minotauro. Existen dos versiones conocidas acerca de la frecuencia de este tributo. Según una historia, las catorce vírgenes eran enviadas anualmente; en cambio, otra versión dice que los siete muchachos y siete doncellas eran llevados cada nueve años. Los catorce jóvenes eran internados en el laberinto, donde vagaban perdidos durante días hasta encontrarse con la bestia, sirviéndole de alimento.

Años después de impuesto el castigo a los atenienses,
Teseo, hijo de Egeo, se dispuso a matar al Minotauro y así liberar a su patria de Minos y su condena. Se cuentan dos cosas acerca de cómo llegó Teseo a introducirse en el laberinto de Creta. Unos dicen que después de ayudar a Egeo contra los Palántidas,  Teseo se enteró del sacrificio de los jóvenes y decidió él mismo ser parte de la ofrenda para enfrentarse a la bestia. Otra narración dice que era el propio Minos quien elegía a los jóvenes que servirían de alimento al Minotauro,  y, enterado del aprecio que sentía Egeo por Teseo, quiso que él fuera comido en el laberinto. Era la tercera vez que catorce jóvenes atenienses iban a ser sacrificados en favor de la bestia antropófaga cuando Teseo llegó a Creta, 27 años después de iniciado el terror del Minotauro.

Al llegar a
Creta, los jóvenes fueron presentados a Minos. Teseo conoció entonces a Ariadna, hija del rey, quien se enamoró de él. La princesa rogó a Teseo que se abstuviera de luchar con el Minotauro, pues eso le llevaría a una muerte segura, pero Teseo la convenció de que él podía vencerlo. Ariadna, viendo la valentía del joven, se dispuso a ayudarlo, e ideó un plan que ayudara a Teseo a encontrar la salida del laberinto en caso de que derrotara a la bestia. En realidad ese plan fué solicitado por parte de Ariadna a Dédalo quien se las habia ingeniado para construir el laberinto de tal manera que la única salida era usar un ovillo de hilo que Ariadna le entregó para que, una vez que haya ingresado en el laberinto, ate un cabo de dicho ovillo a la entrada, y a medida que penetrara en el laberinto el hilo le mostraría el camino que iba recorriendo para que, una vez que haya matado al Minotauro, lo enrolle y asi encuentre el camino hacia la salida.
Anfitrión Plauto:

El título, Anfitrión, se debe a que ese es el nombre del general tebano protagonista principal.

En esta comedia, única en la que Plauto aborda un tema mitológico, se exponen los preliminares del nacimiento de Hércules. 
El hecho de que entre sus personajes figuren algunos dioses justifica el título de "tragicomedia", que el propio autor le asigna en su prólogo.
Esta comedia nos cuenta cómo Júpiter, para seducir a Alcmena, esposa del general Anfitrión, se hace pasar por éste adoptando mágicamente su aspecto.
En esta aventura lo acompaña el dios Mercurio, disfrazado como  Sosia el criado de Anfitrión.



Júpiter suplanta a Anfitrión y pasa la noche con su esposa de este, Alcmena, Anfitrión por su parte, desembarca de una victoriosa expedición.
Se encuentra acompañado por Sosia, su esclavo quien se encamina a dar a la señora la noticia del regreso de su esposo.
El dios Mercurio impide que el esclavo Sosia interrumpa el idilio de Júpiter. 

Mercurio le da una paliza a Sosia y le manifiesta que el esclavo verdadero es él.
Al amanecer, Júpiter se despide de Aclmena y le  deja como recuerdo una copa de oro. 
Al poco tiempo, Anfitrión quien no ha creído la historia que le ha referido su esclavo, llega su hogar. Esta situación produce todo tipo de confusiones y enredos entre los dos suplantadores, Júpiter y Mercurio, y los verdaderos personajes, el general Anfitrión y su criado Sosias.
Aclmena siente los primeros dolores del parto y Júpiter la asiste; entre tanto el verdadero Anfitrión cae desmayado. Al volver en si una esclava le comunica la noticia: ha tenido dos niños, el primero, Hércules, de un vigor extraordinario.
Júpiter anuncia que aquel niño es su hijo y rehabilita el honor de Aclmena.
El otro de los gemelos, es de Anfitrión y recibe el nombre Ificles.

Ilíada y Odisea, Homero

La ilíada
Es “el poema de la guerra, la furia y la muerte” y está compuesto por más de 15.000 versos repartidos en 24 cantos. Cuenta algunos sucesos de la primera parte del “ciclo troyano” –no todos- acontecidos durante la guerra de Troya, que sucedió aproximadamente sobre el año 1250 a.C.: el asedio que las tropas griegas dirigidas por el rey de reyes Agamenón hicieron sobre las murallas de la inexpugnable Ilión (Troya), la de los muros erigidos por el dios Poseidón y gobernada por el rey Príamo. Sin embargo, de los 10 años de asedio, Homero apenas si nos cuenta los episodios de un par de meses en el décimo año de guerra, la llamada “cólera de Aquiles”:

el enfrentamiento del protagonista griego con Agamenón a causa de una esclava prisionera, Briseida; el retiro de Aquiles del combate y las consiguientes derrotas griegas, huérfanas del primero de sus héroes; la lucha de Patroclo con las armas del “pélida” y su muerte; el dolor de Aquiles y su retorno al combate para vengar la muerte de su favorito; por último, la derrota del troyano Héctor, cuyo cadáver es cruelmente arrastrado en torno a la ciudad, y la entrega de su cadáver al rey Príamo, para celebrar unos funerales apropiados.

La Odisea

Si la Ilíada narra la leyenda de las guerras de los héroes micénicos, la Odisea es la historia de un viaje, paradigma de las grandes aventuras humanas que exigen enormes sacrificios personales y notables hazañas colectivas. El viaje de Ulises (u Odiseo), rey de la pequeña isla de Ítaca, que ayudó con sus muchas e ingeniosas argucias (él ideó, por ejemplo, la creación del fatídico “caballo”) al término de la larga guerra troyana. Pero Ulises, “el astuto”, el que se disfraza, el más inteligente e ingenioso de los monarcas griegos, sufrió como muchos otros reyes un castigo divino que le impedía regresar en paz a su reino.

Y después de diez años de combate, anduvo errante durante otros tantos en soledad o con algunos de sus hombres por todo el Mediterráneo, a expensas de la ira del dios Poseidón, hasta que finalmente dio con sus heridos huesos en la isla de la ninfa Calipso. Pudo luego llegar a tierra de los acogedores Feacios, donde narró las aventuras y desgracias más famosas de la literatura: sus peripecias con los lotófagos (los que provocaban el irreparable olvido), el encuentro esperanzado con el dios Eolo, su enfrentamiento con el cíclope Polifemo (aquel de un solo ojo, engañado y cegado por Ulises-“nadie”), la maga Circe (que convertía a los compañeros del rey en animales), su descenso al Hades (el clásico mundo de los muertos en el que, entre las difusas almas de los difuntos, se encontró con el adivino Tiresias), su lucha con el desesperante canto de las sirenas y con los monstruos Escila y Caribdis, y la llegada a la isla maravillosa de Calipso. 

Acabado el relato, Ulises consigue llegar a casa, a su ansiada Ítaca, donde aún le quedan serios problemas por resolver: su fiel esposa Penélope confía en su llegada desde hace 20 años, pero está rodeada de nuevos y aprovechados pretendientes que invaden el palacio real. Ulises, disfrazado de anciano gracias a las artes de su protectora Atenea, logra entrar en su casa y acabar con los enemigos gracias a la ayuda de su hijo Telémaco.

Edipo rey
Edipo Rey, obra escrita por Sófocles, narra la vida de un rey con este nombre, quien sin saberlo está casado con su madre. Este rey es un ser humano con espíritu de servicio, preocupado por el bienestar de la gente de su reino y angustiado por la peste que había en esos días, manda a Creón, hermano de Yocasta, la reina, a consultar el oráculo y éste le dice que el asesino de Layo, antiguo rey, habita en el reino y que el mal saldrá de él en cuanto tal asesino sea desterrado o muerto.
Ante tal noticia Edipo maldice al asesino y manda traer al vidente de aquel reino quien le dijo que no diría nada de lo que sabe, ya que Edipo y el reino sufrirían grandes decepciones. Ante la negativa del vidente y ante las insinuaciones de éste, Edipo no cesa de investigar hasta que se entere que el rey Layo fue muerto en el cruce de caminos donde Edipo mató a unos hombres cuando venía huyendo de su casa en Corinto ya que una maldición pesaba sobre él y ésta decía que mataría a su padre y se casaría con su madre y de esta unión nacerían hijos que a la vez serían sus hermanos, por tal motivo sale de su casa y tomó camino a su ahora reino, pero en el cruce de caminos mató a, quien sin saberlo, era su padre.
Con ayuda de un siervo antiguo de Layo quien le cuenta que el hijo de Yocasta y Layo no había muerto aún con la orden y consentimiento de sus padres, y que éste siervo lo entregó con unos garfios en sus padres, y que éste siervo le entregó con unos garfios en sus pies, Edipo ató cabos y se dio cuenta de que aquel hombre al que mató era su padre y que su esposa era su madre y sus hijas eran sus hermanas.
Al saber la verdad Edipo dice ser el hombre más desdichado que aquellas maldiciones que había hecho contra el esesino de Layo debían de cumplirse y ser desterrados.
Por otra parte, Yocasta, el ver descubierta la verdad que tanto evitó se suicida, ante tal acción Edipo se saca los ojos dejándose ciego y ruega a Cerón, hermano de Yocasta, que cuide a sus hijas y que su deseo de ser desterrado fuera cumplido.

Beowulf

La leyenda de Beowulf es un poema épico anglosajón anónimo que fue escrito en inglés antiguo

Tanto el autor como la fecha de composición del poema se desconocen, aunque las discusiones académicas suelen proponer fechas que van desde el siglo VIII al XII d. C.

Tiene dos grandes partes: la primera sucede durante la juventud del héroe gauta o geata, en algunas traducciones, “godo”, que da nombre al poema, y narra cómo acude en ayuda de los daneses o jutos, quienes sufrían los ataques de un ogro gigantesco –Grendel–, y tras matar a éste, se enfrenta a su terrible madre

en la segunda parte, Beowulf ya es el rey de los gautas y pelea hasta la muerte con un feroz dragón.

Su importancia como epopeya es equiparable a la del Cantar de los Nibelungos sajón, el Cantar de mío Cid español, la Canción de Roldán francesa

Canto I
La acción se desarrolla en Dinamarca, en concreto en la isla de Selandia, donde el espléndido palacio Heorot “El Ciervo” se ve asolado por los mortales asaltos nocturnos del ogro Grendel, un Jotun. La música y alegría que se oye en la sala enoja al monstruo, que mora en las ciénagas;  Grendel se ensaña con los criados y guerreros del rey Hrothgar y los devora. El “trovador” no es tal, ni es tampoco un “bardo”, como se dice más adelante, sino un “escopo” o “escope”, que es como se traduce del inglés “scop” el nombre de este poeta cantor de las cortes de Gran Bretaña. Los ataques del ogro obligan a la corte de Hrothgar a abandonar la sala durante la noche. Esta situación se prolonga por 12 años, en los cuales se va esparciendo por las tierras nórdicas el relato sobre la difícil situación del rey danés. Tal recuento llega a oídos de Beowulf, un intrépido héroe gauta que parte en auxilio del monarca junto a 14 guerreros.
Beowulf, sobrino del rey de Gëatlantt o Götaland, Gotlandia o Gotland o Gautlandia, que parte de Escania, en la Suecia meridional, ofrece su ayuda a Hrothgar. La primera impresión de Hrothgar es de escepticismo frente a las pretensiones del desconocido héroe, pero lo recibe gentilmente, y al cabo de un espléndido banquete le encomienda la tarea al recién llegado. Los daneses abandonan la sala y la dejan bajo la vigilancia de los gautas. Grendel regresa esa misma noche a Heorot, derriba sus sólidas puertas y devora a uno de los guerreros. Beowulf es despertado por el alboroto y acude en ayuda de la guardia, trabándose en lucha cuerpo a cuerpo, sin armas, con el engendro, que sólo puede liberarse de su agresor perdiendo a cambio uno de sus brazos y huyendo herido a morir en su cueva. La reina Welto premia a Beowulf con un collar y se hace una celebración en su honor.
Canto II
A la mañana siguiente, todo es regocijo en Heorot; pero por la noche, la madre de Grendel – mucho más feroz que su hijo – se presenta para vengarlo. Mata a Ésker, hombre de Hrothgar, y se marcha llevándose el brazo de su hijo. Beowulf y su comitiva siguen el rastro de la criatura a través de la pradera hasta su cueva, la cual encuentra sólo tras nadar casi un día en las profundidades de un lago atestado de criaturas sobrenaturales. Beowulf y la ogresa combaten en un recinto submarino iluminado por un fuego inexplicable. El gauta, cuando está a punto de ser derrotado, encuentra una gigantesca espada con la que mata a la ogresa. El héroe cercena la cabeza del cadáver de Grendel, y retorna a Heorot con sus trofeos. Realizado el banquete y entregadas las riquezas prometidas por Hrothgar, el héroe parte de regreso a su tierra.
Canto III
De regreso en Gautlandia, Beowulf se entrevista con su tío Hyglac y le cuenta de sus hazañas en tierras danesas. Ambos intercambian dádivas y se anuncian futuras hostilidades entre los gautas y los hedobardos.
Canto IV
Beowulf, ya anciano, ha reinado por cincuenta años después de suceder a Hyglac, muerto en batalla. En la última etapa de su vida, Beowulf se dispone a enfrentarse a un temible dragón que está destruyendo su reino con la sola ayuda de su sobrino Wiglaf. Un hábil y osado ladrón había penetrado en la cueva del dragón y había robado una copa de plata incrustada de oro y piedras preciosas, parte del inmenso tesoro que guarda la bestia. Enfurecido, el dragón asalta y destruye el pueblo del ladrón, y mata a todos sus habitantes. Beowulf sale a su encuentro para vengar a su gente, pero la reacción del dragón ha aterrado tanto a sus súbditos, que solamente Wiglaf se apresta para acompañarle. Después de una cruenta batalla, ambos logran acabar con la bestia, pero Beowulf, gravemente herido, encomienda a su sobrino apoderarse del tesoro y utilizarlo para reconstruir el reino. Pasa su torque de oro a Wiglaf y le confía el reino. Finalmente, Beowulf recibe un funeral, su cuerpo es colocado en una pira funeraria e incinerado. Luego se construye un túmulo con vistas al mar y se colocan allí sus restos junto al oro del dragón.

Ciclo artúrico

El rey literario es hijo de un rey de una pequeña comarca, Uther Pendragon, quien deseaba a Igraine, esposa de Gorlois, duque de Tintagel. Uther hizo que el mago Merlín embrujase a la mujer para que, cuando él entrase a sus aposentos, ella creyese que se trataba de su esposo. Uther, aprovechando el engaño, mantiene relaciones sexuales con Igraine y engendra así un hijo: Arturo. Cuando Gorlois muere en combate, los sabios de Cornualles aconsejan a Igraine que se case con el rey Uther.
Al nacer, Merlín toma al niño y lo entrega a sir Héctor para que lo cuide y lo críe como a su propio hijo. Igraine y Gorlois habían tenido a Morgause, Elaine y Morgana, hermanas mayores de Arturo. Las dos mayores acabaron casándose y la pequeña Morgana fue enviada a la Isla de Ávalon con Merlín y la Dama del Lago, donde se convirtió en sacerdotisa, maga y, después, sucesora de la Dama.
A los 16 años, Arturo va con su padrastro y el hijo de éste a Londres, donde caballeros de toda Inglaterra intentan sacar una espada de su prisión en un yunque que a la vez se encontraba prisionera de un trozo de mármol. La leyenda cuenta que quien la liberase sería el rey de Inglaterra y el encargado de unificar todos los reinos de la isla (Uther había muerto unos años antes). Infructuosamente, los caballeros intentaron extraer la espada, pero es Arturo, sin ser caballero aún, quien logra liberarla, y le es revelada su verdadera identidad. Con la resistencia de todos los presentes, es proclamado rey, sin embargo, poco a poco todos lo aceptan y Arturo jura impartir justicia a todos los hombres de Inglaterra sin tener en cuenta su posición social.
Unos días antes Arturo se había acostado con una bella joven. Esta no era otra que Morgana, su media hermana. Cuando se enteraron de lo que habían hecho, Morgana huyó, tuvo a su hijo en secreto y lo llamó Mordred. Mordred sería el fin de su padre.
Poco después Arturo pierde su espada durante una batalla. El mago Merlín lo acompañó a un lago en cuyo fondo había un castillo en el cual vivía una hechicera llamada Nimue, la Dama del Lago. Esta mujer guardaba una espada maravillosa, Excalibur. Arturo le pidió la espada, y Nimue se la regaló. Merlín observó la espada mágica de Excalibur: "Guardad bien esta espada" le advirtió al rey, "Puesto que mientras la llevéis no perderéis nada de sangre, pero un día llegará una mujer en la que confiáis y os la robará."
Ya en su castillo de Camelot, Arturo se rodea de los caballeros más valientes y honestos: Lanzarote (hijo adoptivo de Nimue), Perceval , Gawain y otros, junto con quienes funda la Orden de la Mesa Redonda. Gran Bretaña goza, entonces, de doce años de paz. Se casó con Ginebra, hija del rey de Cameliard, y fueron felices hasta que Lanzarote llegó a Camelot y él y la reina se enamoraron en secreto.
Los caballeros de Arturo, en busca del Santo Grial, combatían en bosques sombríos y castillos contra duendes, dragones y otras bestias, y regresaban a Camelot a contar sus aventuras en la mesa redonda donde se reunían.
El centro de la narración es la búsqueda del Santo Grial, aquella copa de la que bebiera Jesús en la Última Cena y de la cual se decía que tenía poderes curativos y regenerativos. Esta copa le habría sido entregada a José de Arimatea, cuyos descendientes la habrían llevado a Inglaterra. Merlín habría solicitado a Arturo que buscara el Santo Grial, por lo que este envió a sus caballeros a buscarlo.

Arturo fue ayudado por Merlín hasta que éste desapareció junto a su amada Nimue y fue encerrado por ella en una colina hueca. La hermanastra de Arturo, Morgana, aprovechó esta situación para robar la vaina encantada de Excalibur y arrojarla al mar. Morgana actuó así con Arturo debido al matrimonio que su hermano le había obligado contraer con el rey Uriens, y porque Ginebra, la prometida de Arturo, había expulsado de la corte a Guiamor, su amante.
Durante la búsqueda del Santo Grial, todo apunta a que sir Lanzarote iba a encontrar el mágico objeto, pero su amor por la reina no lo hizo digno de tal premio. Cuando pasó una noche en el castillo de Corbenic, donde vivía el Rey que custodiaba el Grial, la hija de este rey, Elaine, se enamoró de Lanzarote, y mediante la magia, adquirió el aspecto de Ginebra para yacer con él. De ésta unión nacería Galahad, uno de los caballeros destinado a encontrar el Grial.
Mordred, hijo de Arturo y Morgana, se entera del idilio de Ginebra y Lanzarote y lo denuncia ante Arturo, que se ve obligado a condenar a la hoguera a su esposa, según las leyes de la época. Lanzarote salva a la reina y huye con ella a Francia, aunque luego se ve obligado a devolvérsela a Arturo.
Arturo sale en persecución de Lanzarote y deja el reino a cargo de su hijo Mordred, quien se apodera del trono e intenta seducir a la reina Ginebra. Al regreso de Arturo, él y sus caballeros deben luchar para recuperar el trono, en la Batalla de Camlann. Arturo se enfrenta a su hijo, al que atraviesa con su lanza. Pero Mordred, antes de morir, hiere fatalmente a Arturo, y muere.
La historia cuenta que Morgana llevó el cuerpo de Arturo en una barca hasta las orillas de Ávalon junto con otras reinas-hadas más, que podían haber sido Igraine, Elaine, la Dama del Lago (a la cual le fue devuelta Excalibur), la Reina de Gales del Norte, la Reina de las Tierras Baldías o la Reina de Más Allá del Mar. Posteriormente, cuando Ginebra muere, es sepultada por Lanzarote junto a la tumba del Rey Arturo.

Dioses griegos y latinos


Tópicos literarios






jueves, 22 de octubre de 2015

Las mil y una noches

Enlace para leer una selección de cuentos de la antología medieval de Las mil y una noches: https://es.scribd.com/doc/286457763/Mil-y-una-noches-seleccion

Comentario resuelto: La secta


Comentario resuelto

La secta, de Carmen Rigalt

El tema del artículo de opinión La Secta de Carmen Rigalt es: la dependencia que crean las nuevas tecnologías y lo efímeras que son, en concreto, Twitter.
Como resumen del texto destaco que Carmen Rigalt habla de lo rápido que avanza la tecnología y cómo en muy pocos años ha progresado la informática, mientras que tardó 5.000 años en inventarse el primer ordenador. La escritora hace un repaso de su relación con las nuevas tecnologías, desde el MS2 hasta el WI-FI, pasando por Windows 95, y finaliza hablando de Twitter, lo que ella llama secta, por el tipo de gente efímera utiliza esta red social.
Como esquema organizativo destacamos que hay una primera parte que comprende el primer párrafo en donde la autora hace una presentación y expone cómo han avanzado los aparatos tecnológicos. Incluye en esta parte un argumento de contraste y utiliza la ironía al darle la vuelta al asunto expresando que tal vez el progreso consista “en despojarse de aparatos”.
Hay una segunda parte de desarrollo, en los dos siguientes párrafos, en donde habla de su experiencia personal con las tecnologías y aporta argumentos de ejemplo y experiencia personal, desde “Recuerdo los balbuceos...” hasta “pasó a la historia”; y desde “Windows 95” hasta “guardaba la vida”; con los que pretende demostrar lo efímeras y adictivas que son estas tecnologías.
Por último, en los dos siguientes párrafos encontramos que la autora desvela su tesis, a saber, considerar una secta a los usuarios de Twitter, de la que ella no quiere formar parte, pues considera que son “gente efímera” o “gentecilla” con afán exhibicionista.
Como opinión personal coincido con Carmen Rigalt en sus dos preceptos principales, pues las tecnologías aparecen en el mercado mientras ya hay otras mucho más avanzadas aguardando el momento para sustituirlas; además, conceptos demostrados como la obsolescencia programada son un daño colateral más de nuestra sociedad consumista.
Por mi parte, considero que los usuarios de Twitter deberían ser mucho más reflexivos antes de vomitar en la red sus palabras, en 140 caracteres, con su nombre y sus apellidos. Olvidan los usuarios que las palabras se las lleva el viento, excepto cuando han sido escritas y tuiteadas. Es importante recordar que las palabras también pueden ser constitutivas de delito, como en el caso del concejal de Madrid que tuiteó chistes sobre el holocausto y las víctimas de ETA y por ello ha estado cerca de ser juzgado. En otras ocasiones simplemente pueden abochornar a quien lo firma por dejar en evidencia su simpleza o su mala ortografía, como sucedió a Bisbal, Sergio Ramos, o tantos otros personajes famosos. En definitiva, pienso que muchos deberían aplicarse la máxima de “mejor callar y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas”. 

El texto original sobre el que está hecho el comentario es el siguiente:
LA VIDA es más virtual que real. Las nuevas tecnologías van a toda leche y los filósofos de última hora construyen sus teorías a orillas de la Red. Hemos tardado 5.000 años en hacer el primer ordenador, pero sólo 40 en inventar el 2.0. A ese paso, dentro de nada habremos dejado atrás el futuro: tal vez un día progresar consista en despojarse de aparatos.
Recuerdo los balbuceos del MS-DOS, el primer sistema operativo de Microsoft. Aquello parecía morse (en realidad, a mí me parecía morse todo lo que no fuera una simple máquina de escribir), y enseguida pasó a la historia. Pero cuando quise darme cuenta ya me tuteaba con un PC para tratamiento de textos (suficiente). Muchas veces amenacé con tirar aquel trasto por la ventana: más que para tratar textos parecía hecho para borrarlos, pues cientos de folios se evaporaron por mi torpeza. Jamás recibí una clase de informática ni leí un manual de intrucciones, pero el segundo ordenador, ya con Windows 95, lo instalé yo solita, que tengo probada fama de inútil. Mi relación con el nuevo PC fue menos épica. Establecí con él (y más tarde, con mi portátil) unos lazos de dependencia semejantes a los que tengo con mi bolso. Ahí adentro guardaba la vida.
Los padres del MS-DOS están ya jubilados. En este tiempo, las nuevas tecnologías han avanzado a la velocidad de la luz. Ahora, cualquier niño de dos años (y cuando digo dos años me refiero exactamente a dos, no a tres ni cuatro) manejan el iPad. Yo no concibo ya vivir sin ordenador. Teniendo un paraguas wi-fi, no necesito ir a ninguna parte.
Dicho esto, aviso: no estoy en Twitter. Las redes sociales siempre me han inspirado cierto recelo. No es que no me fíe de ellas. En realidad de quien no me fío es de mí. Twitter es un invento hecho a la medida de las personas con tendencias adictivas. Yo sería una de esas que se pasan la vida en el excusado tuiteando y retuiteando como descosidas. Desde fuera, en cambio, veo las cosas muy claras.
En la secta, como yo llamo a Twitter, hay gente que colecciona horas libres y gente que no tiene ni tiempo de ir al excusado. Gente de pulsiones exhibicionistas y ansiosas, gente que se anuncia y gente que intenta darle una utilidad al asunto argumentando que Twitter es un arma indispensable para ejercer la profesión (periodismo, en este caso). Gente que vive para que hablen de ella y gente que habla de la gente. Gente efímera que se resume a sí misma en 140 caracteres. Gentecilla, o sea.
 

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Artículo de opinión sobre la Guerra de Cuba


Otra vez la regeneración

Hoy, en una crisis de identidad similar a la que siguió al desastre del 98, proliferan de nuevo los llamamientos a regenerar España. Cabe preguntarse si podemos aprender algo de la experiencia de nuestros bisabuelos


www.elpais.es


Hace unos cien años, en la España que transitaba del siglo XIX al XX, la palabra regeneración inundaba el lenguaje político. Su presencia era tan abrumadora que pocos historiadores dudan a la hora de calificar de regeneracionista el periodo comprendido entre la derrota colonial de 1898 y el comienzo de la Gran Guerra en 1914. Hubo entonces regeneracionismos de diversos colores, nacidos o reflotados al calor de la debacle ultramarina: católicos y liberales, catalanistas y españolizadores, empresariales y pedagógicos. Pío Baroja, en su novela La busca, de 1904, retrataba una zapatería que, en los barrios bajos de Madrid, ostentaba un desafiante cartel con el lema A la regeneración del calzado. “El historiógrafo del porvenir”, predecía Baroja, “seguramente encontrará en este letrero una prueba de lo extendida que estuvo en algunas épocas cierta idea de regeneración nacional”.
Hoy, en mitad de una crisis de identidad parangonable a la que siguió al desastre del 98, proliferan de nuevo las alusiones a la necesidad de regenerar España. Los movimientos que se declaran sucesores de los indignados del 15-M reclaman la regeneración del sistema político y social. Varios manifiestos de intelectuales sugieren medidas para lograrla. Desde Izquierda Unida hasta el Partido Popular, todas las fuerzas parlamentarias han elaborado programas de regeneración, apellidada casi siempre democrática. El Gobierno, con motivo de la comparecencia forzada de su presidente en el Congreso de los Diputados, acaba de desempolvar los planes regeneradores que anunció tiempo atrás. Organismos tan distintos como las Universidades jesuitas y la Unión General de Trabajadores han exigido la regeneración de la vida pública.
Cabría, pues, preguntarse si estamos ante situaciones equiparables, o si puede aprenderse algo de la experiencia vivida por nuestros bisabuelos. Desde luego, los paralelismos entre el pasado y el presente no deben llevarse demasiado lejos: la España de 1900 era un país pobre y aislado, con un 60% de analfabetos y donde el sector agrario ocupaba a la mayor parte de la población activa; ahora hablamos de un país todavía rico —en términos relativos— e integrado en la comunidad internacional, en el que el analfabetismo ha desaparecido, abundan los trabajadores poco cualificados pero también los titulados superiores y predomina una economía de servicios. Y, sin embargo, no resulta difícil encontrar, en los discursos y actitudes que conforman las culturas políticas de los españoles, continuidades muy apreciables. Como si, ante la crecida de las dificultades, acudiéramos a interpretaciones y proyectos familiares.
A pesar de su heterogeneidad, los viejos y los nuevos regeneracionismos comparten un rasgo esencial: la denuncia de la gran distancia que separa a las élites políticas de los ciudadanos, que en absoluto se ven representados por quienes ejercen el poder. Ese abismo entre gobernantes y gobernados implica una alarmante falta de legitimidad, una amplia desconfianza hacia un sistema político cuyos elementos básicos se consideran artificiales e ineficaces. Los regeneracionistas de uno u otro signo señalan la existencia de grandes bolsas de corrupción y tienden a culpar a los partidos de los males nacionales: convertidos en mesnadas de parásitos que viven a costa del Estado, sus integrantes forman oligarquías que sólo sirven a sus propios intereses, no al bien común, por lo que a nadie sorprende la desafección cívica. En esas condiciones, los ministros más avispados se apresuran a anunciar reformas.
La condena de los abusos se desplaza, con frecuencia, hacia el desprecio por los mecanismos representativos. Para los críticos más ácidos, las elecciones son cosa de caciques y pasto de engaños populistas. Y el Parlamento, centro del pasteleo entre partidos, sufre ataques de especial ferocidad: “La cristalización y quinta esencia del régimen oligárquico, y al propio tiempo su disfraz, (…) es cabalmente el Parlamento”. Esta diatriba de Joaquín Costa, el más influyente de los escritores regeneracionistas, podría figurar entre los textos de referencia de quienes hace poco llamaban a asediar el Congreso.
Nuestros ancestros regeneracionistas recetaron variados remedios a las enfermedades que diagnosticaban: dejando al margen los arbitrios pintorescos, algunos se conformaban con mejorar el funcionamiento de las instituciones vigentes, con cambios en las leyes electorales o en la Administración, como el jefe conservador Antonio Maura; otros confiaban en soluciones a largo plazo, culturales o económicas, más del gusto de la izquierda liberal; y también hacían ruido quienes preferían una buena conmoción violenta que acabase de un mandoble con la gusanera enquistada en los bancos parlamentarios. El influjo de estas ideas hizo que el general Primo de Rivera, que llegó a dictador en 1923 envuelto en la bandera de la regeneración patria, se presentase como el cirujano de hierro invocado por Costa para extirpar los tumores caciquiles.
Conviene no olvidar que aquellos regeneracionismos alumbraron iniciativas reformistas pero no democratizaron el régimen liberal de la Restauración. Siguieron al mando clientelas de notables con firmes raíces en la España provinciana, mientras los ministerios se servían del fraude electoral para obtener mayorías afectas en las Cortes. Sólo algunas ciudades se libraron de la sombra del cacique, que teñía las acciones de la justicia y de cualquier otro servicio estatal. Por otro lado, los propósitos regeneradores disfrutan en la actualidad de ventajas antes desconocidas: las elecciones son limpias; hay jueces y funcionarios independientes y una opinión pública mucho más formada, alimentada por una ciudadanía cada vez más consciente de sus derechos y de las posibilidades que ofrece una democracia abierta; y los partidos, pese a sus rigideces y corrupciones, tienen que responder ante ella. Las modernas demandas de transparencia marcan el camino y ya se ven señales de enmienda, aunque costará mucho trabajo recuperar la confianza de los españoles en sus representantes. Por fortuna las opciones autoritarias, omnipresentes tras la I Guerra Mundial, parecen inimaginables dentro de la Unión Europea.
En fin, de las consecuencias de aquellas urgencias regeneradoras podríamos extraer dos reflexiones complementarias, la cruz y la cara de su compleja herencia. Muchos hombres bienintencionados estuvieron dispuestos a prescindir de un ordenamiento constitucional que proporcionaba cierta estabilidad política, garantizaba mal que bien las libertades individuales y permitía la alternancia en el poder. Su indignación no dio lugar a nuevos partidos capaces de desplazar en las urnas a los cuadros tradicionales, sino que la impotencia y el aventurerismo promovieron un salto en el vacío que abrió la caja de los truenos de las intentonas insurreccionales. Aunque la resolución de algunos conflictos aconseje ahora la reforma de la Constitución, el sufrimiento que ha traído la profunda caída económica no debería llevarnos a tirar por la borda lo conseguido en tres décadas y media de normalidad democrática.
De igual modo, entre las antiguas herramientas regeneracionistas no escasean las fuentes de inspiración aprovechables en esta coyuntura. Sin duda, la mejor proviene del énfasis en la educación y en el desarrollo científico como motores del progreso. La atmósfera que rodeó 1898 se empapó de pedagogía y en los años siguientes se expandió una moral que asociaba la europeización de España con el avance de la ciencia. Gentes como las vinculadas a la Institución Libre de Enseñanza, que colaboraron de manera entusiasta en las empresas y políticas regeneradoras, convencieron a casi todo el mundo de lo crucial que resultaba disponer de una sociedad educada y llena de profesionales internacionalizados. En treinta años, el porcentaje de analfabetos se redujo a la mitad y la ciencia experimentó un auge asombroso. Sin embargo, hoy se oyen voces que preconizan una especie de tremendismo castizo y antieuropeo; y nuestras miopes autoridades desprecian la labor de los centros educativos públicos y apenas se inmutan cuando dejan los institutos de investigación al borde de la quiebra. En plena era de la globalización y de la economía del conocimiento, sólo la competencia basada en el saber —no en una mano de obra barata, ignorante y resignada— nos sacará del marasmo. Otra vez la regeneración, sí, pero con cabeza.

martes, 22 de septiembre de 2015

Ejemplo de comentario crítico de texto resuelto


La pobreza es real

juan josé millás 25.01.2014 | 02:10
Los del Foro de Davos, que tienen mucha pasta, podrían patrocinar un encuentro anual de indigentes económicos para ver qué opinan los pobres acerca de la situación mundial. ¿O solo las opiniones de los ricos nos interesan? Les saldría tirado de precio y mejorarían su imagen de marca. ¿Qué cuesta reunir a 200 necesitados en un hotel, no sé, de Benidorm, en temporada baja? Cuatro euros. Si Coca Cola estuviera entre los impulsores de esta idea revolucionaria, lavaría el desperfecto que está llevando a cabo con el cierre de cuatro o cinco plantas que va a dejar en la calle a 700 personas. No es fácil compatibilizar la chispa de la vida y los congresos sobre la felicidad con el despido innecesario de trabajadores. Pero si patrocina el Foro de Benidorm, se lo perdonamos. Aquí se perdona todo. De hecho, el foro de Davos debería estar prohibido mientras entre sus conclusiones no aparezca la necesidad de acabar con los paraísos económicos y con el trato fiscal de privilegio para los ricos. Ya lo dijo aquel millonario: Pago yo menos impuestos que mi secretaria. Las opiniones de los del Foro de Davos no tienen mayor relevancia que la del señor que pide limosna a la puerta de la parroquia, y no solo porque acudan a él gente de la solvencia intelectual de Ana Botella, sino porque el pobre de la puerta de la parroquia puede narrar con detalle cómo llegó ahí desde la clase media. Significa que el Foro de Davos está completamente cojo sin el complemento del Foro de Benidorm. Por cierto, que no hemos hablado de los beneficios ideológicos que supondría para esta ciudad, o para cualquier otra, la celebración de esta suerte de congreso. Deberían empezar ya a ofrecerse, no nos vaya a ganar la partida un país nórdico. Las noticias que se refieren a Davos utilizan el término "líderes" para referirse a sus participantes. Líderes por aquí, líderes por allá, líderes por acullá. Aceptar, por seguir con el ejemplo, a Ana Botella como líder viene a ser como aceptar pulpo como animal de compañía. Hay algo en ese Foro profundamente anormal, falso. En el de Benidorm, si finalmente se celebrara allí, todo sería auténtico. Pocas cosas tan reales como la pobreza.


Comentario:

El artículo de opinión “La pobreza es real” tiene como tema el concepto de que se da mucha importancia a grupos de expertos adinerados como el Foro de Davos mientras no se escucha lo que piensan los más pobres.
Como resumen, destacamos que en el artículo citado, el autor, Juan José Millás propone con cierta dosis de ironía la utópica idea de que se cree un foro de la pobreza en donde en lugar de reunirse los ricos a hablar de los problemas mundiales, se reúnan los pobres. El autor argumenta lo barato que saldría y cómo serviría para limpiar la imagen de empresas como Coca-Cola, que tras el reciente despido de centenares de personas en una fábrica Española ha quedado en cierto descrédito. Sobre todo plantea el escritor que este foro propuesto por él tendría una mayor dosis de realidad que el de Davos, en el que encuentra algo “profundamente anormal, falso”.
En lo referido al esquema organizativo, el texto comienza con una introducción, en el primer párrafo, en donde el autor expone al menos una parte de su tesis, a saber, que debería crearse un foro donde se escuche las voces de los pobres. Esta primera parte comprende desde “Los del foro de Davos (...)” hasta “¿O solo las opiniones de los ricos nos interesan?.
Encontramos una segunda parte donde se desarrolla un proceso argumentativo que sostiene la tesis y aporta datos concretos e ideas. Esta segunda parte, de desarrollo, comienza en “Les saldría tirado” y finaliza en “como animal de compañía”. En esta segunda parte encontramos algunos argumentos que sostienen la tesis, como, por ejemplo, un argumento del tipo generalización indiscutible, puesto que resulta evidente, como dice, que “Les saldría tirado de precio” “reunir a 200 necesitados en un hotel, no sé, de Benidorm, en temporada baja”. Además en este primer párrafo hallamos una idea secundaria como es el despido de 700 trabajadores por parte de la empresa Coca-Cola; Millás cita este ejemplo como argumento de contraste al contraponer lo que predica la empresa, alude a su eslogan “La chispa de la felicidad”, frente a la realidad del despido de centenares de trabajadores.
Todavía en esta segunda parte, aunque ya en el segundo párrafo se utiliza el argumento de la cita aludiendo a una anécdota ya de dominio público cuyo protagonista no desvela, nos referimos a cuando escribe “Ya lo dijo aquel millonario: pago yo menos impuestos que mi secretaria”. Aquí introduce con este proceso otra idea secundaria, que es la necesidad de acabar con los paraísos fiscales para evitar que los más ricos no paguen impuestos. En esta parte además el autor ironiza hablando de la “solvencia intelectual” de Ana Botella, que forma parte del Foro de Davos, utilizando como argumento de verdad evidente el dar por supuesto que la ex alcaldesa de Madrid no es una referencia intelectual pese a estar en el foro; en esta idea se explaya a lo largo del tercer párrafo también, cuando utiliza el argumento de la analogía y da a entender que el carácter de Ana Botella cómo líder es similar al del pulpo como animal de compañía.
Por último, la tesis la completa al final del último párrafo, desde “Hay algo” hasta “como la pobreza”, en donde da a entender que, desde su punto de vista, el Foro de Davos es falso mientras, como nos indica en el título del artículo, la pobreza es real, motivo por el que debería escucharse lo que piensan los pobres.
Desde mi punto de vista, considero que las opiniones de Juan José Millás están muy acertadas y tiene la virtud de poner el foco donde debe estar. Nos hace reflexionar sobre la idea de que los medios de comunicación, y los lectores, deberían fijarse menos en los ricos del Foro de Davos, pues considera que tienen una versión sesgada e interesada de la realidad. Coincido con el autor y creo que su propuesta, aunque tenga un carácter utópico e irónico, debería ser una realidad. Cabe preguntarse cuántas veces hemos escuchado hablar en televisión a los pobres, a los pobres de verdad y de diferentes condiciones, exponer cuáles son sus problemas y sus propuestas para solucionarlos. Los pocas veces que aparecen indigentes en televisión o en medios de comunicación suele ser para tratar su problemática desde una perspectiva amarillista y sensacionalista, en programas de telerrealidad como Callejeros. Y todavía cabría preguntarse más, ¿cuántas veces han podido esos pobres, esos indigentes, plantear sus problemas a quienes tienen posibilidades de resolverlos, a los ricos, a los políticos? Considero, por tanto, que se hace necesario no solo poner el foco en las personas que sufren la pobreza (pues los ricos ya se preocupan ellos mismos de ser cada día más ricos) sino, además, que expongan sus necesidades en entornos donde se les trate con respeto y se les tenga en cuenta.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Pautas / Consejos comentario de texto Comunidad Valenciana


1.1 Establecimiento del tema del texto, breve resumen de su contenido y descripción y explicación de su esquema organizativo partes temáticas constitutivas del texto y articulación de estas— (3 puntos).
I.2. Explicación y valoración de las ideas expuestas a partir de la cultura del alumno y de su conocimiento del mundo (1 punto)


Tema y resumen en un párrafo, tratar de hilarlos.

Tema: Idea principal junto a la presentación del texto. Enunciada en pocas palabras. Buscar no solo una palabra genérica, sino su comprensión.

Resumen: Muy sintético, preferiblemente en tercera persona, lo esencial, usando las palabras del estudiante, no del autor, no parafrasear.

En otro párrafo

Esquema organizativo: citar párrafos y entrecomillar usar puntos suspensivos, decir dónde está la tesis
Partes pueden ser: presentación, introducción, planteamiento, primera parte /
desarrollo, proceso argumentativo, cuerpo,
conclusión, cierre, síntesis de los argumentos, última parte

En el esquema debe citarse la tesis y los argumentos y también si hay alguna idea secundaria

Usar conectores: en conclusión, por otra parte, en primer lugar, ...

Separar en párrafos las diferentes partes.

Utilizar sangría y márgenes.

Letra limpia.

Sin tachaduras ni corrector.


1.2.

-Explicar las opiniones del autor analizándolas, no repetir el resumen. Se trata de desvelar qué hay detrás de sus afirmaciones, evidenciar las metáforas, las ironías, juegos de palabras etc.

-Relacionar esas ideas expuestas con pensamientos propios. Es recomendable utilizar experiencias propias, hablar de lo que se conoce, pero siempre desde un registro estándar y culto.

-Es recomendable ser prudente con las opiniones, nunca olvidar que se está ante un ejercicio académico y no bajar el tono ni parecer coloquial. Se puede dar la opinión también en registro culto.

-Aportar alguna cita literaria, o artística, o utilizar algún argumento de peso, ayuda a mejorar la imagen general de la exposición. Es buena idea prepararse algunas frases celébreles un tanto genéricas que se puedan aplicar a diferentes situaciones.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Lecturas recomendadas para Literatura Universal 1º BAT

Para el primer trimestre, la primera lectura recomendada es Anfitrión, de Plauto. Narra el mito del nacimiento de Hércules.

Lee la obra en este enlace.


Argumento para entender la comedia de Anfitrión Anfitrión, capitán general de los tebanos contra Terela, Rey de Teleboys, desque hubo vencido en batalla los teleboyanos y cortado la cabeza valientemente al rey dellos, y sojuzgada la tierra para el rey de Tebas, Creonte. Él se vuelve victorioso a su casa, mas antes que a ella llegase, como desembarcó en el puerto ques cerca de Tebas, acordó de quedarse en el navío aquella noche y envió a su siervo, Sosia, con la nueva buena de su venida a su mujer Alcumena. En aquella sazón, Júpiter, transformado en la figura de Anfitrión, y Mercurio su hijo en la figura de Sosia, su siervo, vanse a casa de Anfitrión como que vienen de la guerra. Recibe muy bien Alcumena a Júpiter, teniéndole por su marido, y huélganse juntos aquella noche. Mercurio guarda la puerta; en esto, llega Sosia. Mercurio no le deja entrar, diciéndole: “¡yo soy Sosia y tú no!” Altercan mucho sobre esta quistión y, después que Mercurio hubo mostrado todos los argumentos y señales cómo él era Sosia, el verdadero Sosia, atónito y lastimado con bofetones y puñadas, vuélvese al puerto sin entrar en casa de su amo. Y dice a su señor Anfitrión: ”yo me hallé a mí mismo a la puerta que estaba allá antes que yo llegase, y me di a mí, el que iba de acá, muy grandes bofetones; y yo, el que quedó allá, estorbé la entrada a mí, el que vuelvo acá; y así no hice cosa de lo que mandaste”. Anfitrión maltrata a Sosia pensando que viene borracho. Y así, entrambos de buena mañana, se parten del navío y vanse para su casa. Sosia, enviado por Anfitrión desdel puerto para que diese las nuevas a Alcumena. Va por el camino de noche, medroso, hablando consigo cómo cumpliría su mensaje. Mercurio le escucha todo cuanto dice, y le pone más temores de los que él trae. Y desque se juntan entrambos, Mercurio le burla graciosamente y estórbale la entrada. Así que se vuelve sin ver a su señora.

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