Teoría: Los primeros juglares
Los poemas épicos o cantares de gesta son extensas narraciones en verso que relatan sucesos históricos y legendarios en torno a un héroe, que representa los valores de un pueblo. Se denominan cantares porque se concibieron para ser recitados o cantados por los juglares, y de gesta porque narran hazañas de personajes y acontecimientos relevantes para la comunidad a la que van dirigidos. La épica cumplía una doble función: la de informar, ya que daba a conocer al público iletrado pasajes gloriosos de su historia, y la de proponer un modelo de héroe a la colectividad. Al oficio del juglar se le llamó mester de juglaría. Los juglares recitaban o cantaban sus composiciones en las plazas, las cortes y los caminos, y vivían de lo que el público les daba al acabar la actuación. Solían acompañar el espectáculo con algún instrumento musical y llevaban consigo sus manuscritos, los libros de juglar, para repasar los relatos que recitaban. Aún hoy se conservan algunos de estos códices medievales: gracias a ellos tenemos constancia de narraciones que nacieron para transmitirse oralmente. Aunque los juglares más numerosos fueron los de gesta, la mayoría de estos cantares se han perdido, en parte por su carácter oral y anónimo. El Cantar de Mio Cid es el único que se conoce casi en su totalidad gracias a que se ha conservado manuscrito. Narra la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, que vivió en la segunda mitad del s. XI y fue caballero de las cortes de los reyes Sancho II de Castilla y Alfonso VI de León y Castilla. De la épica, como de toda la literatura de transmisión oral, sólo se conoce aquello que fue recogido por escrito.
Describe el significado de estos vocablos:
Gesta / manuscrito / mester / recitar / códice /gesta /oral
descompón aquella palabra de las anteriores que sea compuesta y explica qué dos lexemas la forman